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MÁS DE 101 FORMAS PARA PARTICIPAR DESDE LA SOCIEDAD CIVIL

24 Abril 2006

¿Codos y apáticos?

Periódico Reforma
Suplemento Enfoque
23 de abril de 2006

Lisa Antillón K.

Columnista Invitado. La autora insta a tener una mayor participación social sobre la base de canalizar tiempo y recursos a tareas en beneficio de la comunidad

¿Quién dice que sólo los gobiernos, los grandes organismos internacionales y las instituciones filantrópicas tienen los recursos para mejorar el mundo? ¿Sabe que usted puede mejorar la vida de una, 10 o 20 personas menos afortunadas si les dedica cinco pesos diarios o una hora de su tiempo a la semana?

Los mexicanos somos muy solidarios con nuestras familias y conocidos. Según la Encuesta Mundial de Valores en México, el 70 por ciento de los mexicanos gusta de ayudar a gente cercana, lo cual habla bien de nosotros. Sin embargo, únicamente el 0.2 por ciento de los mexicanos aportamos recursos, talento o tiempo a labores filantrópicas¹, mientras que en Estados Unidos, país con una cultura cívica avanzada, entre el 70 y el 80 por ciento de la población participa activamente en causas que considera importantes².

¿Por qué los mexicanos somos tan apáticos? ¿Por qué, habiendo tanta necesidad, no colaboramos con nuestras comunidades? Diversos estudios señalan que los seres humanos canalizamos nuestro tiempo y recursos a donde están nuestros valores. Así, por ejemplo, quien valora la educación alfabetiza adultos o dona cuadernos a una escuela, quien se preocupa por la infancia desprotegida recauda fondos entre sus amigos para comprar camas para un orfanato, a quien le interesa el medio ambiente planta árboles en su colonia. El impacto positivo del trabajo comunitario rebasa al beneficiario directo, ya que fortalece a la sociedad y es pilar fundamental de la democracia en su sentido más amplio. Por eso no sorprende que las sociedades más avanzadas e igualitarias del mundo sean también las sociedades con mayor participación comunitaria, como Holanda, Suecia, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos e Israel. Ante este panorama, vale la pena preguntarse si la sociedad mexicana con niveles de participación comunitaria vergonzosos, cuyos únicos grandes valores parecen ser la familia y los amigos, está lista para la democracia, modo de vida que aspira a una convivencia organizada, al respeto a las diferencias y a la igualdad de oportunidades.

Para no ayudar sobran pretextos. El más citado es "no confío en ninguna organización, sea gubernamental, civil o privada porque se roban el dinero". Otros dicen "para eso pago impuestos" y no falta quien diga "no soy Rockefeller ni me sobra el tiempo".

Todas estas justificaciones tienen cierta validez. En México hay poca transparencia y robar no es tan mal visto como en otras sociedades. Sin embargo, existen cientos de organizaciones que le pueden proporcionar un estado financiero donde podrá comprobar cuántos recursos se emplean para gastos administrativos de una organización y cuántos se canalizan directamente a los beneficiarios. Un pretexto menos. En cuanto a los impuestos, no podría estar más de acuerdo. Los pocos mexicanos que cumplimos con nuestras obligaciones fiscales ya cubrimos de cierta forma con nuestro aporte a la comunidad, pero ante tanta necesidad en nuestro país lo ético es hacer un esfuerzo adicional. Otro menos. ¿Qué sólo Rockefeller y Slim pueden aportar recursos? ¡De ninguna manera! Cinco pesos diarios, menos de lo que cuesta una taza de café, pueden alimentar a un niño un mes o comprar sábanas para un hospital. Pero lo que todos tenemos es tiempo y hasta la persona más ocupada tiene una hora a la semana para convertirse en voluntario. Un estudio de la Universidad Johns Hopkins señala que donar tiempo tiene un valor económico mucho más alto que donar dinero, debido a que el valor del tiempo donado se mide como el sueldo promedio de un trabajador. ¡Imagine el valor creado en términos del Producto Interno Bruto si sólo el 20 por ciento de la población aportara una hora de su tiempo a la semana!

El Talmud, libro sagrado de los judíos, dice "quien salva una vida salva al mundo entero" lo cual se puede traducir a "quien mejora una vida mejora al mundo entero".

¹ Verduzco Igartúa, Gustavo. Organizaciones no Lucrativas: Visión de su Trayectoria en México. Colegio de México, Centro Mexicano para la Filantropía, 2003.

² American Association of Fundraising Counsel.

La autora es maestra en Relaciones Internacionales por la Universidad de Georgetown.

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Sobre mí

Jorge Aguilar Acosta es consultor en comunicación y relaciones públicas. Actualmente cursa el último semestre de la maestría en Análisis Político y Medios de Información en el ITESM, Campus Ciudad de México.

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